Hay entrevistas que tienen vida propia. El entrevistador lleva sus preguntas muy bien preparadas en su libreta (sustitúyase esta última por cualquier aparato tecnológico de última generación) y cuando estas dan paso a las respuestas del entrevistado la situación se transforma en una conversación de bar, en un café entre amigos, en una tertulia de buena mañana. Algo así nos ocurrió con Marina y Alejandro, voz y cerebro de la banda Klaus&Kinski, que el pasado viernes estuvieron presentando su nuevo disco “Herreros y fatigas” en un showcase en la librería/galería MUTT de Barcelona. El proceso creativo, la situación de la industria discográfica o la crítica musical fueron algunos de los temas que se pusieron sobre la mesa.

-Empecemos hablando del nuevo disco “Herreros y fatigas” ¿Cuál ha sido el proceso de creación? ¿Cómo trabajan Klaus&Kinski?

Alejandro: El proceso ha sido bastante similar al de los anteriores. La manera de trabajar no cambia demasiado. Es una cuestión artesanal y casi toda la producción la solemos hacer en el estudio en casa. Vamos trabajando durante meses. La verdad es que me paso todas las mañanas en casa como en una oficina haciendo trabajo de estudio. Luego por la tarde me voy a mi trabajo rutinario. En ese sentido no hemos cambiado tanto. Respecto al primero, imagino que quizá era más distinto porque era una colección de canciones que se fueron haciendo durante mucho tiempo, que luego se remezclaron un poco, se retocaron… y salió el primer disco. Luego Marina y yo nos fuimos a vivir juntos, entonces se convirtió en algo del día a día que forma parte de nuestra vida cotidiana.

-Para bien o para mal, desde vuestro primer disco parece que las crónicas insisten en definiros como “eclécticos” o “heterogéneos” en vuestro estilo. ¿Os “fatiga” esta recurrencia? Con un tercer disco en el mercado y una identidad ganada, ¿pretendéis consolidar una voz con el tercero?

Alejandro: A priori nos parece bien. Entendemos que la prensa tiene que describir los rasgos que ven más reseñables, aunque tú no seas consciente del hecho. No es que no seamos conscientes, sí lo somos, pero lo somos a raíz de haber leído esas cosas de nosotros. Especialmente, en el primer disco nos quedamos muy sorprendidos de que dijeran que éramos muy eclécticos. Quizá en este disco hemos intentado centrarnos un poco más en una línea, quizá ser un poco menos dispersos, comparándolo con el segundo, pero no sé si lo hemos conseguido porque, la verdad, como todo el mundo sigue diciéndonos lo mismo a lo mejor no (risas). No nos molesta, porque realmente no tiene nada de malo.

Marina: De todas maneras usamos los géneros como recurso para hacer canciones que al final son canciones de pop  y que transmiten ideas o emociones igual que cualquier otro grupo que no maneja tantos estilos porque o no sabe o no le apetece. No es que queramos ser un grupo de estilos, sino que los utilizamos como herramienta, a nuestro favor.

Alejandro: Surge así, y todo esto también tiene mucho de divertimento, de alguna manera te diviertes durante el proceso. Otra cosa es cómo te juzgan desde fuera. En un tercer disco, la gente está acostumbrada a ver lo que haces y ya asumen que somos así, y de alguna manera ya hemos abierto nuestro hueco y tenemos nuestra personalidad. En ese sentido te sientes cómodo, pero obviamente las cosas no las vas a estar haciendo pensando en lo que van a contar de ti porque sientes miedo e inseguridad.

-Y siguiendo con el tema del último disco ¿Os sentíais presionados por la leyenda de “el tercero es el de confirmación?

Alejandro: Sí, pero no menos que con el segundo.

Marina: En realidad sientes vértigo cuando sale el tercero igual que cuando sale el primero.  Te preguntas si va a ser bien acogido, si a parte de que la crítica te ponga bien, también le gustará al público, te preocupa que haya trolls en Internet, que vaya la cosa bien. Te sientes expuesto y eso resta seguridad.

Alejandro: De repente es como si abandonaras la intimidad de tu casa y te pusieras en pelotas delante de toda España en una semana. Cuando abres Internet y ves que se habla de ti es una sensación rara. Con el primer disco a lo mejor sí que era un poco más distinto porque no eres nadie. Realmente pensamos que eso es lo más difícil, ponerte en el mapa, porque cuántos grupos sacan un primer disco sin pena ni gloria, y a veces grupos que han hecho un primer disco que está muy bien. Una vez que estás ahí ya te puedes permitir pensar en el segundo o en el tercero para, como mínimo, crecer o mantenernos. Lo más difícil, que es que te hagan caso, ya lo tienes ahí. Evidentemente, nada te garantiza que lo que venga luego tenga que ser bueno, pero al menos ya estás ahí. Ese primer momento fue quizá un poco más emocionante porque era por lo menos de cero pasar a uno y eso siempre es más que de uno pasar a dos.

 

-La portada es de Marina ¿Todo queda en casa?

Marina: Sí, todo queda en casa. Es algo un poco doméstico. Él se ocupa de la parte de la música y yo del resto. Luego tenemos un par de amigos que son Blanca Galindo que nos hace las fotos y Chema García que nos hace los vídeos.

Alejandro: El diseño es de ella, que es diseñadora, es su trabajo. Es lo que me pasa a mi con la música: si tú te consideras músico y quieres hacer las cosas a tu manera las haces tú y si no las quieres hacer, contactas con otra persona. Pero está claro que nuestra ideología mejor que ella no la va a representar nadie porque ella es el grupo.

-Marina tiene fama de soltar frases para el recuerdo en los conciertos ¿También es ella la que maneja el Twitter del grupo?

Marina: sí, sí, lo llevo yo.

-Nos llamó especialmente la atención un tweet que hablaba de que las webs de descarga no fomentan la cultura libre sino el lucrarse a través del trabajo de los demás y que levantó bastante revuelo. Comentadnos un poco más acerca de vuestra posición ante este tema.

Marina: Es robar. Aquí hay diferencias entre nosotros, ya que yo no soy partidaria de las descargas, aunque sea por parte de alguien que se ha comprado el disco y luego lo comparte. Él sí. Y está Spotify que aunque sea puedes pagar una pequeña cantidad al grupo por oír sus canciones. Pero lo que no me parece de recibo es que tú cojas mi disco, lo pongas en tu web y cobres por poner un banner ahí, un dinero que no repartes. O si no le paga nadie, como si sólo tiene la intención “de”. Que un disco cuesta mucho dinero. Y si cuentas el tiempo que hemos tardado en hacerlo, aún cuesta más dinero. Y que hay una discográfica, estamos nosotros, hay una editorial, hay una fábrica a la que pagar…y da rabia.

Alejandro: Son cuestiones ideológicas más complejas. Marina y yo no siempre estamos de acuerdo en el tema de que no se le pueden poner puertas a Internet. Sin embargo, hay ejemplos muy flagrantes que a mi también me molestan. En el momento en el que tienes publicidad no tienes discurso ideológico. Otro caso es el P2P, que lo compartes con quien te da la gana…

Marina: Que yo tampoco estoy de acuerdo con esto…

Alejandro: Y otra cosa es el “yo lo hago por compartir la música”, vale tío, te llevamos a juicio. Aunque te estés sacando 40 euros al año, pero le estás dando argumentos a los que quieren atacar tu web. Porque yo no se si vives de tu web o no, pero nadie te ha dado permiso para poner el disco, aunque me parezca bien o no.

Marina: También es que la gente tiende a equiparte con Alejandro Sanz o el de Jarabe de Palo que son los abanderados de esta lucha antipiratería y son gente, en el caso de Alejandro Sanz, que ni vive en España ni tributan en España ni casi es español, pero vive de esto y es millonario. Y luego estás tú que eres un tirao, que tienes un trabajo… pero la gente no empatiza contigo y no piensa que tú quisieras dedicarte a esto pero no puedes porque la situación propiciada por la piratería en un principio, que luego ha ido a mucho más por la crisis económica y demás, hace que tú tengas que tener otro trabajo y que los fines de semana te tengas que dedicar a grabar, a girar…También te dan argumentos de a 0’60 que son como: “yo me bajo el disco y si me gusta, te lo compro”. O lo de “me bajo el disco ilegalmente pero luego voy a tu concierto” ¿Y si yo no quiero ir a tocar? ¿No puedes hacer las dos cosas?

Alejandro: Tampoco creo que sean un problema las personas que de vez en cuando se bajan un disco. Pero es que hay gente que nunca se compra nada. Yo sí que me he bajado discos, pero también me he comprado otros muchos. No creo que sea parte del problema que hay en la industria. Alguno me bajo, lógicamente, no puedo negarlo, no soy un mentiroso. Pero es que aunque parezca que esto está muriendo (la industria tradicional) y es cierto que el futuro va por otro lado, lo cierto es que sigue haciendo falta sacar discos, porque si no sacas un disco físico y haces una campaña de promo no eres nadie, es imposible tener éxito. Por mucho que digas lo cuelgo en Internet libre y tal… no llegas a una mierda. Aunque luego sea para que toques y te vaya bien, pero tienes que vender un mínimo de discos aunque sea ridículo para que compense. Es como el que hace una tesis doctoral para luego trabajar en la universidad, es que hay que hacerlo. A día de hoy es así. A lo mejor dentro de 6 años ya no hay discos físicos, que yo espero que no porque me gusta el formato físico… Hay que asumir que Internet lo ha cambiado todo y que lo que hemos conocido ya no va a ser así, pero también hay que asumir que hay que reordenar un poco porque ahora mismo estamos avanzando hacia la mierda, todo tremendamente amateur porque los cauces de compensación económica son bastante raquíticos, en todos los niveles. Es cierto que hace 10 años, en el nivel más básico, había gente que vivía de esto modestamente, pero vivía, y ahora no. No sabemos muy bien cómo va a quedar la cosa. No se si serán las operadoras las que tendrán que aflojar un poco, porque al fin y al cabo las empresas que suministran el ADSL son las potentes ahora. La industria discográfica de las multis están más de capa caída, pero sigue siendo gorda por lo que tenía de antes pero la industria que fabrica discos indies… es que mueven más dinero las industrias que fabrican suministros para tuercas de fontanería, en fin. Es una actividad industrial ridícula económicamente.

-Dejando polémicas a parte ¿Con qué parte del proceso disfrutáis más: componiendo, grabando, conciertos, promociones…? ¿Prescindiríais de alguno?

Marina: El proceso creativo es prácticamente cosa suya, yo no intervengo, solo a la hora de grabar. A mi me gusta viajar en la furgoneta, los hoteles, los festivales (igual a veces, no siempre). No se, me gusta todo lo que hay al rededor pero el momento de salir al escenario o de estar en casa y ensayar, todas esas cosas me resultan muy pesadas.

Alejandro: A ella la rutina de ensayos le aburre un poco y claro, los nervios del escenario… pero me imagino que te gustará (dirigiéndose a Marina) lo bonito de viajar, conocer gente o vivir cosas gracias a la música que si no, no hubieras hecho.

Marina: Sí claro, ver los festivales y todas esas cosas.

-¿Y las críticas? ¿Cómo las lleváis? ¿Alguna que os haya molestado en particular?

Marina: A mi el que a alguien no le guste mi disco me parece bien, siempre y cuando no sea un tipo que me insulte en Internet anónimamente. Veo totalmente lícito no gustar porque a mi no me gustan muchas cosas, pero claro, cuando se mete un troll con un nombre inventado a meterse contigo porque te ha salido un grano o porque estás más gorda… pues no me gusta. No me gusta en mi caso y no me gusta en ninguno, me parece bastante triste. Pero en general que venga un periodista y diga “menuda mierda de concierto” cuando tú sabes que no has estado tan bien como deberías o que no le gusta tu disco y lo argumenta pues bueno. O incluso aunque sea una persona anónima la que te lo diga, pues no pasa nada.

Alejandro: Pero ¿os referís a eso o a la expectación que se genera por lo que va a decir la crítica en general?

Soviet: A las opiniones tanto positivas como negativas.

Alejandro: hay dos tipos de críticas. Una es a la que se refiere Marina y luego está la crítica periodística, que hasta el momento nos ha tratado siempre muy bien, así que en ese sentido… supongo que tenemos más éxito de crítica que de público porque si no, viviríamos de esto y no lo hacemos (risas). Te preocupa como te preocupan mil cosas pero no puedes vivir con eso en la cabeza aunque a veces no puedas evitarlo.