“Aire de Dylan” de Enrique Vila-Matas
Enrique Vila-Matas ha publicado una nueva novela llamada “Aire de Dylan” (Seix Barral, 2012) y poco más puedo decir sin correr el peligro de caer en la frase entrecomillada en la contraportada del libro. “Escritor magistral”, “el novelista por excelencia”, “imaginación extraordinaria” o “ingenio inigualable”. Cualquiera de ellas podría definir la escritura del autor, pero posiblemente estaría cayendo en alguno de los errores señalados en “¡Despidan a esos desgraciados!“ (maldito Jack Green, me has condicionado para siempre) y además, ni siquiera se le estaría haciendo justicia al señor Vila-Matas.
Para ser justos con el lector y especialmente con aquel que no tenga el gusto de haber leído ninguna obra del autor, hay que decir que no es fácil meterse en su universo literario -o puede que esto sólo sea una opinión personal, podría ser-. Pese a que las palabras están colocadas una junto a la otra de tal manera que parece que no sería posible que apareciesen en otro orden ni sustituidas por otro sinónimo (tan bien escrito que así debe de ser) a veces cuesta arrancar en la lectura, cuesta sumergirse del todo. Y sin embargo, al final llega ese momento en el que no puedes dejar de avanzar en la lectura, en el que hay párrafos en los que te maravillas de su calidad y te preguntas mentalmente por qué él sí y tú no tienes ese don y ese tipo de cosas.
“Aire de Dylan” es divertida. Eso es lo primero que debe de saber el lector, va a sonreír de medio lado, posiblemente abiertamente e incluso en alguna ocasión soltará alguna carcajada (algo no tan habitual cuando se trata de un libro). Además es una novela ágil y que mantiene el interés (tiene pasajes cercanos a la novela negra o de detectives sin acabar de abrazar el género totalmente), con las características habituales del vilamatismo aunque quizás ligeramente rebajadas por lo que que satisfará al ya habitual de su obra y al que lo descubra por primera vez (que puede que, posiblemente, quién sabe, se acabe enganchando).
Y no sigo más, porque como decía al principio acabaré cometiendo algún error, desvelando alguna sorpresa, destripando alguna trama esencial. Sin más: léanla, no se arrepentirán.


