Juan Soto Ivars, desde Siberia
Siberia (El olivo azul, 2012) es la primera novela escrita, que no publicada, de Juan Soto Ivars. Las librerías acogieron antes otro título con su nombre -La conjetura de Perelmán (Ediciones B, 2011)- mientras que la otra se hacía esperar, reposando. Ahora ha ganado el premio al mejor autor revelación 2012 “La tormenta en un vaso” y las buenas críticas van ligadas a su nombre. De Siberia, del nuevo Drama y de alguna cosa más hemos hablado con su autor, en extremo agradable, pese a que no le guste demasiado contestar entrevistas sobre la novela.
1.¿Cómo explicarías “Siberia” a alguien que no tenga ni idea de que va? Si busca en Internet leerá cosas como que “es un estado de ánimo”…
Siberia es una primera novela, es decir: está escrita por un inédito. Hay cientos de inéditos en nuestro país. Unos tocarán la gloria y otros no tocarán ni a libro publicado. Es durísima esa situación, y Siberia parte de ahí. El que escribe una novela sin visos de sacarla publicada lo pasa francamente mal. Escribir te obliga a ser hostil contigo mismo, todas las celebraciones por una página que te ha quedado bien las tienes que brindar en solitario. De esa frustración y de la frustración con el amor, que mucha gente también habrá conocido alguna vez, sale Siberia. Es una historia sobre la frustración y sus consecuencias, la protagoniza un escritor que no consigue escribir ni seducir a la mujer que ama. Aparte sale mucha droga y no le ha gustado a mi yaya.
2.En el prólogo del libro, escrito por Alejandro García, se dice que la novela tiene un alto contenido autobiográfico ¿hasta qué punto es cierta la afirmación?
Es autobiográfica en cuanto a que estaba pasando por una mala época y al protagonista le ocurre lo mismo. El juego de narradores en la novela es un artificio, como la trama, para alejar de lo autobiográfico la novela. Yo estoy harto de los escritores que pretenden hacernos creer que su vida de escritor es muy interesante. Digamos que la novela tiene una postura autobiográfica para contar cosas que, por fortuna, no me han pasado a mí.
3.La parte en la que hablas de las diferencias entre el escritor y el que escribe es una de las que más llama la atención de la novela (fuera de la trama principal) ¿eres un escritor o uno que escribe?
Cuando estás escribiendo eres el que escribe. Solamente el beneplácito del público, de un editor, de un crítico, de otro escritor te convertirán a ti en escritor. El que escribe es la larva del escritor, pero por desgracia y por justicia muchas larvas mueren antes de salir de la crisálida. El que escribe quiere ser escritor, pero para ello hay que tener, además de suerte, un talento natural. Es así de jodido.
4.¿No temiste ofender a algún autor que se viese reflejado en el que escribe? ¿Alguien te ha comentado algo al respecto?
Me ha escrito gente, sí, pero no estaban exactamente ofendidos. Estaban inseguros y me enviaban sus textos como si yo pudiera bendecir algo. A todos les respondo lo mismo: no hay un oráculo que resuelva la duda, hay que tener tenacidad, mucha autocrítica, leerse en voz alta lo que uno escribe, saber escuchar lo que uno escribe. Y aún con todo eso uno puede escribir una puta mierda y creer que es una genialidad. Estamos solos en la creación y no tenemos, como los músicos, aplauso rápido. Pero yo mismo, ahora que estoy escribiendo otra vez, vuelvo a tener la duda.
Foto del autor, procedente de su Facebook
Tuve una relación extrañísima con una mujer que se metía en mi cama y sedesnudaba delante de mí y me abrazaba y me llamaba todo el rato pero no me dejaba besarla y encima amaba a otros. Fui pagafantas, vaya. Yo la amaba a ella, me obsesioné como un estúpido y parecía que el mundo acababa en ella. Mientras uno vive en el error de amar a la mujer equivocada es un violador en potencia. Está tratando de cometer una violación todo el tiempo. Lo normal es que se contenga, lo contrario es una enfermedad y un crimen. Y el protagonista de la novela no logra contenerse. Me interesa mucho la gestión del sentimiento de culpa. Y ha habido algo curioso aquí: las mujeres que me escriben para decirme lo que piensan del libro dicen que no les da asco la violación y se ponen casi de parte del protagonista, aunque les dé un poco de rabia. Vaya sorpresa.
6.Tu nombre está relacionado con ese movimiento llamado Nuevo Drama. Explícanos un poco de qué va todo eso.
El nuevo Drama se pone frente a la literatura experimental y consiste en contar historias que sangren y emocionen. Para escribir nuevos dramas los autores de nuestro siglo tenemos que pisar mucha calle y reflejar la vida en las páginas, estamos demasiado enredados en lo virtual, en las lecturas y en los cauces de influencia. No es nuevo drama una novela llena de referencias intelectuales, repleta de experimentos. Pero ojo: hay novelas así que me gustan mucho. Ahora mismo estoy acabando Fricciones de Pablo Martín Sánchez. Es un libro diametralmente opuesto al nuevo Drama por su concepción, pero encuentro piezas de relojería excelentes. El nuevo Drama es una postura ante la escritura, no un movimiento literario enfrentado a lo demás.
7. Eres bastante activo en las redes sociales (tu Facebook echa humo) ¿Cuánto hay del Juan real y cuánto de personaje en esas redes?
Uso Facebook para divertir a la gente y la literatura para encontrar respuestas que el lenguaje no había sabido darme. Mucha gente me dice que le sorprende una novela tan intensa cuando en Facebook parezco el típico gracioso cínico, pero es que ser de una manera o de otra sí que es convertirse en un personaje. Supongo que socialmente intento hacer que la gente se ría pero cuando estoy en intimidad vivo las cosas con más intensidad. Personajes son los de los libros.
8. ¿Por qué no te gusta conceder entrevistas sobre Siberia?
La escribí hace tres años en una mala época. Resulta difícil explicarla. Ten en cuenta que todo lo que pensaba entonces está escrito en el libro, cuidé mucho la forma y fui depurando ideas en sus páginas. Hablar ahora de aquello me parece difícil y engorroso, pero es un gusto hablar contigo un rato y poner a prueba la validez de lo que pensaba entonces. A mí me gustaría conceder entrevistas sobre los libros que estoy escribiendo ahora, eso sí que sería interesante para un autor.









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