El futuro (o no) de la prensa de moda
La universidad Pompeu Fabra de Barcelona acogió ayer una nueva edición del Barcelona Media Lab, una iniciativa auspiciada por un grupo de periodistas que busca nuevas soluciones e ideas para el campo de la comunicación a través del debate y el conocimiento. En esta última edición el tema era “¿Hacia dónde va el periodismo de moda?”, nada más y nada menos, y partía de una mesa redonda integrada por Tatel Velásquez, cofundadora de Trendycrew; Inma Sebastía, codirectora del Posgrado en Comunicación y Periodismo de Moda de IDEC-UPF y exdirectora de la revista Woman; Leticia Blanco, coordinadora del suplemento Tendencias de El Mundo de Catalunya y periodista de moda y con Carmen Jané, cofundadora de Gadwoman e integrante de BCN Media Lab, como moderadora.
Durante la sesión y después de que cada participante de la mesa expusiera su experiencia y punto de vista del tema, empezaron las aportaciones del público y el debate. Para que el lector o lectora se haga una idea, los puntos clave de la discusión fueron:
-Los bloggers vs. el periodista de moda: el blogger puede ser más independiente a la hora de publicar.
-Las revistas de moda en España dejan mucho que desear y aún nos queda mucho camino hasta llegar al nivel de otras como Vogue Italia.
-En España no valoramos lo que tenemos (en algún momento se puso como ejemplo a Amancio Ortega) y no sabemos promocionar lo nuestro.
-Si lo que triunfan son los blogs sin crítica o las revistas sin contenidos demasiado elaborados es porque el público quiere eso. Y eso es lo que hay que ofrecerles.
-El blogger o periodista que recibe regalos pero sólo publica sobre ellos si le gustan, está siendo independiente.
-En España nunca se ha tomado en serio el periodismo de moda, ni siquiera por parte de los grandes grupos editoriales a los que les ha dado tanto dinero (más que otras publicaciones consideradas más “serias”).
Primera portada de Vogue España, en 1998
Hubo más puntos de discusión y se analizaron más aspectos, pero no tomamos nota de ellos y no queremos faltar a la veracidad de los hechos. Ayer ya expusimos nuestra opinión (la de los miembros de Soviet Magazine, me refiero) pero hoy, sin la presión del directo, exponemos la reflexión posterior al debate.
-Muchos periodistas tienen un blog (al final, no es más que una plataforma en la que publicar) pero no todos los bloggers son periodistas (lo importante es lo que publicas en la plataforma, no ella en sí misma). No me refiero a tener el título o no, me refiero al tipo de contenidos.
-No escribir sobre un regalo que no te gusta no es ser independiente. Serlo significa no aceptar regalos ni otros beneplácitos de las marcas. El gusto personal tampoco debe de ser un criterio a la hora de publicar sobre una colección, por ejemplo, porque lo que importa es la calidad, el contexto en el que se produce, las consecuencias, la información. Tus gustos los comentas con tus amigos tomándote un café.
-Presuponer que el público no tiene conocimientos suficientes para ofrecerle contenidos de calidad y que lo que le gusta es la publicidad disfrazada de información y demás prácticas habituales de medios y blogs es, de entrada, insultar a tu audiencia. Y es también olvidar que el periodismo sirve para formar, entre otras cosas: el periodista debe explicar lo que pasa, situándolo en el contexto en el que se produce y analizando las consecuencias que puede tener. La información es conocimiento o al menos, debería serlo.
-En España no hay revistas de moda especializadas, hay revistas femeninas. O hay muy pocas, vaya. Y menos aún que hagan crítica de moda como la que puede hacer Suzy Menkes. Una revista de moda no tendría por qué darte consejos para eliminar tu celulitis en 5 sencillos pasos, tendría que hablarte del porqué y las consecuencias del cambio del nombre de Yves Sain Laurent, por ejemplo.
-La moda y las publicaciones sobre ella (blogs, revistas, webs, etc.) viven una burbuja que se acabará desinflando. Hace 10 años el interés que había en España por el tema era mucho menor (hablo de moda pura y dura, no de revistas para mujeres) y volverá a serlo. No tanto como antes, pero de todos esos blogs y publicaciones quedarán los que de verdad tengan algo que aportar (esto es una predicción personal, tampoco tengo una bola de cristal).
-Todo lo anterior no quiere decir que las revistas y publicaciones de moda tengan que ser una especie de tesis doctoral sobre el tema, ni un aburrimiento total. Obviamente no se puede olvidar la parte lúdica de la moda, pero el contenido ligero no está reñido con la reflexión. Y en muchas ocasiones (la mayoría de ellas) solo hay de lo primero y nada de lo segundo.



Estoy totalmente de acuerdo en las conclusiones. Hace falta mucha más información “de sector” y no tantos trucos variopintos. Y creo que también hay que ser mucho más arriesgado en los contenidos. Seguro que fue una charla muy productiva. ¿Hay video? Lo he estado buscando pero no lo he encontrado…
Creo que te has confundido en el pie de foto, ¿esa primera portada de Vogue no es de 1988?
Saludos.