“Ceniza en los ojos” de Jean Forton
Isabelle tiene 16 años. Es rubia y frágil y cada día sale del colegio de monjas y se va a su casa, haciendo el mismo camino, con sus zapatos feos de colegiala y su abrigo azul. Jornada tras jornada hasta que un día se cruza en su camino, en el del hombre, que solitario y desocupado decide poner todo su esfuerzo en conquistarla, en entrar en ese universo inocente de la adolescente que aún no ha vivido. Una historia tan vieja como el mundo, tan habitual en la literatura y tan famosa desde que Nabokov escribió su Lolita.
“Una chica que se deja coger la mano está perdida. El resto es cuestión de paciencia”. Página tras página va desarrollándose la historia de la conquista, el asedio planeado del narrador, que se describe a sí mismo como un ser mediocre, con poco que ofrecer. La primera persona se mantiene durante toda la novela, una visión sombría de la realidad incluso en los momentos de euforia del protagonista, que se revela en cada momento como un ser oscuro y con pulsiones internas cuestionables. Cuartos desvencijados, inquilinos desarrapados, cristales empañados, locales sórdidos y espacios inhóspitos conforman el escenario.
La sensación de que una tragedia espera al final de la novela se instala en el lector desde la primera frase y, aunque no vamos a revelar aquí el final del libro, le acompañará hasta casi la última. Ceniza en los ojos se lee de un tirón, mantiene una inquietud moderada durante toda la trama -el lector lo sabe, se lo imagina, quiere leerlo y acertar- y la sensación de desasosiego funciona a modo de enganche, hace que se siga leyendo.
Lo descrito con anterioridad -el punto de sordidez, el desasosiego, la oscuridad y el humor punzante (que también existe)- va, asimismo, acompañado de un erotismo feroz, porque el protagonista no hace otra cosa que desear, realmente quiere poseer a Isabelle aunque entre medias haya palabras de amor y fantasías de felicidad. Todo ello más violento si cabe debido a la personalidad del seductor, ese perdedor que se revela miserable en muchos pasajes y retorcido en otros tantos. La historia de un tío grimoso, de esos a los que no tocarías ni con un palo de 10 metros y una adolescente ingenua que a saber si lo es, esta vez firmada por Jean Forton en 1957.
“Ceniza en los ojos” de Jean Forton está editada por Blackie Books.








