Kiko Veneno: “A la cultura le está pasando un poco como a los políticos”
El periodismo tiene partes poco agradables para el que lo practica que, generalmente, tienen que ver con los salarios, las condiciones laborales y las personas que toman decisiones por encima de las cabezas del periodista, sobre todo en estos momentos especialmente duros para la profesión. Pero los que practican esta labor tan machacada desde tantos ámbitos coincidirán en que hay momentos que se viven en ella que no se pagan con dinero (o igual sí, pero eso era en otros tiempos) y que hay emociones que te proporciona que ninguna otra profesión podría lograr. Una de ellas podría ser mantener una charla, aunque sea telefónica, con el autor de algunas de las canciones que han formado parte de la banda sonora principal de varias generaciones, canciones que pertenecen al imaginario colectivo, que todo el mundo conoce y que todos podemos tararear aunque sea a trocitos. Muchas de ellas están incluidas en “Échate un cantecito”, el disco que consolidó como músico a Kiko Veneno y que ahora cumple 20 años, que se dice pronto.
Han pasado 20 años desde que salió “Échate un cantecito” ¿Cómo ves ahora el disco desde la perspectiva del tiempo? ¿Ha envejecido bien?
Muy bien, muy bonito. No ha envejecido, envejecemos nosotros, pero los discos no. El disco está ahí, tal y como lo grabamos.
La edición especial que habéis editado para celebrar el aniversario viene acompañada por el diario que escribiste en Londres mientras grababas el disco ¿Se parece en algo el Kiko Veneno de entonces al de ahora?
Sí, sí claro que sí. Tengo muy buen recuerdo de esa etapa en la que estábamos ahí sin saber muy bien qué iba a pasar pero a la vez con la sensación de que iba a pasar algo bueno, que al final pasó. Y este disco nos ha ido acompañando todo este tiempo, hemos hecho diferentes versiones de él… pero siempre tiene un sonido muy fresco y muy estimulante.
Si pudieras trasladarte en el tiempo y volver a aquella época ¿Qué consejo le darías al tú de entonces?
¡No, no ninguno! Que disfrutara como lo disfruté entonces, pero no le diría nada no fuese a ser que lo estropease por algo que le dijera. Salió todo muy bien, así que mejor dejarlo ahí.
“Échate un cantecito” supuso un punto de inflexión en tu carrera ¿Has pensado alguna vez qué habría pasado si no hubiese salido como salió?
Pues si no hubiera salido bien, seguramente me hubiera retirado de la música. Bueno, de la música… me hubiera quitado de la actividad profesional, digamos ¿no? Hubiera seguido trabajando y me hubiese convertido no sé en qué, pero desde luego toda la carrera musical que he tenido no la hubiera hecho.
Has tocado las canciones del disco muchísimas veces ¿Hay alguna que ya no soportes tocar más, que le tengas manía?
No, manía no me da ninguna. “Mercedes blanco”, “Echo de menos”, “Joselito”… son las que más he cantado y la gente siempre te las pide y eso siempre es muy bonito.
¿Y alguna a la que le tengas un cariño especial?
No, en realidad tampoco. A todo el disco entero, el proceso entero de las 10 canciones. “El mensajero” fue la última que compuse un mes antes de irme para Londres y en los dos años que habíamos estado preparando el disco, esa canción no existía. Y fue la última aportación que fue así muy celebrada por mi parte. Me dió mucha alegría esa cancioncilla simpática, con los versos muy cariñosos… me gustó mucho poderla componer y poderla armar para ese disco. Y creo que sin ella no hubiese sido el disco igual de bonito.
Hace 20 años ¿Era más fácil o más difícil hacer un disco? ¿Han mejorado o empeorado las cosas?
¡Mucho más fácil, por Dios! Mira, teníamos un presupuesto de 15 o 16 millones de pesetas para hacer ese disco. En euros no sé cómo sería pero vamos…
Eres bastante crítico con la industria musical del país (has declarado en otras entrevistas que básicamente es que no existe) ¿Saldremos algún día de esta situación?
Bueno, ahora mismo estamos a peor en la industria y en todo. Y lo que más me preocupa es el tono general de la cultura, con todas estas cuestiones de los recortes y todo esto. Y le tengo un especial cariño a esa parcela y no es que sea más importante que otras, es tan importante como otras pero se está viendo muy desmantelada. Y no solo por la crisis, sino que a la cultura le está pasando un poco como a los políticos, la desafección por parte de la gente. La música era más importante antes. La gente se regalaba discos, ahora ya no pasa eso y ha perdido importancia, lo que no me hace feliz, ni muchísimo menos, claro que no. La cosa va cambiando y va hacia peor en todo y tendrán que pasar bastantes años hasta que veamos un cambio, un tipo nuevo de organización de la cultura y de la música (como parte de la cultura) que se están viendo muy perjudicadas, pero vamos, al igual que las pensiones, los salarios de la gente, las prestaciones sociales, los médicos, los estudiantes y todo…
Y en general ¿Cómo ves la situación que vivimos? ¿Crees que los movimientos ciudadanos como el 15M conseguirán cambiar algo?
Ojalá, ojalá. Están poniendo el dedo donde lo tienen que poner, están indicando que la gente no está conforme con el tipo de sistema que tenemos, pero bueno, de momento es un movimiento minoritario y tendrá que hacerse mayoritario y global para que la gente decida organizar la vida de otra manera. Así que bueno, mientras tanto ¿Qué podemos hacer? Pues lo que vayamos a hacer, hacerlo bien hecho y con cariño y con ilusión para que de verdad salgan. Una de las cosas que de verdad faltan es, primero, hacer cosas necesarias… la gente quiere trabajar, pero no en algo que sea robarle a la gente, porque hay muchos trabajos que son eso, como la publicidad o los financieros que en lo que trabajan es, de una forma muy elegante y muy técnica, en almacenar dinero. Lo que haría falta sería reivindicar el trabajo bien hecho, el trabajo solidario. Acordarnos de los demás y trabajar en función de las necesidades sociales también, no sólo del enriquecimiento y del culto al dinero.
¿Crees que el mundo de la cultura, como colectivo, debería de implicarse un poco más e intentar cambiar esta situación como ha sucedido en otras épocas?
Bueno, yo creo que estamos muy implicados, pero el mundo de la cultura ha sido víctima de los ataques preferentes. Porque en la Guerra de Irak ya saltó, ya fue una voz discordante en contra del gobierno, en contra del sistema de alguna manera, en contra de la guerra. El capitalismo nos quiere convencer de que la guerra es un proceso necesario pero en su momento se quiso decir que la guerra es lo peor y que habrá un montón de gente que ganará dinero con ello. Desde aquel momento la cultura ha sufrido muchísimos ataques, se ve algo peligroso y quizás ahora se ve menos… también la cultura está disminuyendo de una forma drástica, radical. Hay un montón de compañías de teatro, actores, músicos, están hoy en el paro. La cultura se ha ido silenciando, desde hace años, hasta que han ido dejándonos sin voz.
Un poco como a toda la ciudadanía ¿No?
Exactamente, exactamente. En la cultura se nota más porque hace tiempo éramos los único que hablábamos del tema. No los únicos, porque todo el mundo puede hablar de estos temas y debe hacerlo, sino que desde la cultura había más facilidad para comunicar estas ideas. Pero la verdad es que todo el mundo debería de volver a hablar, como está pasando, que en España está habiendo un movimiento muy importante y efervescente de opiniones y movimientos sociales en contra de estos ataques del sistema en contra de los derechos sociales, como el 15M, que decíamos antes. Mientras que el gobierno nos habla de seguir creciendo, seguir creciendo y huir hacia adelante, nos convendría dar un paso atrás en ciertas cosas que nos estorban para poder crecer en las cosas que nos hacen felices.
Volviendo un poco a tu trabajo: has grabado un disco con Martín Buscaglia que saldrá en España en 2013 ¿Qué puedes comentarnos al respecto?
El disco con Martín se terminó de grabar en el mes de julio y no sé que decirte muy bien de él, es un disco con mucha frescura, que da mucha alegría escucharlo y estoy muy contento con él y espero que el año que viene pueda salir aquí en España.
También estás a punto de sacar un nuevo disco con Raül Refree ¿Qué nos encontraremos en él? ¿Es diferente a tus trabajos anteriores?
Saldrá para febrero o marzo del año que viene. Habrá muchos cambios, el sonido es muy diferente, se nota la producción de Refree. Va a haber un tipo de canciones que yo nunca había hecho y creo que va a ser sorprendente, no sé si le gustará mucho a la gente o no pero va a ser un cambio importante. Es un disco que recoge un poco este ambiente social y político, moral que vivimos, con cierta tristeza, con cierta desazón.
Lo has grabado en Barcelona ¿Verdad? ¿Cómo ves la ciudad?
A mi Barcelona me encanta. Ahora mismo estoy paseando por el barrio de Gracia y me encanta. La conozco en todas sus épocas, desde la franquista, claro, soy ya viejo. Me gusta mucho la ciudadanía de aquí, que ha demostrado en manifestaciones como la de la Independencia, estés de acuerdo o no, que hay vitalidad social y de que la gente tiene ganas de decir cosas. Me gusta cómo se organizan y la seriedad con la que se hacen las cosas. El ambiente cultural, el ambiente acogedor… tenía ganas de grabar un disco aquí, que era algo que no había podido hacer.
Llevas un blog y estás presente en las redes sociales ¿Manejas tú los perfiles?
Sí, soy yo. El de Facebook lo miro bastante, pero no soy de estar todo el día. Me gusta utilizarlo para ver cosas de la gente, también, pero con los amigos estoy en contacto de otra forma. Soy de otra generación y con los amigos me comunico como siempre, nos llamamos, nos vemos…
¿Te gustan, te parecen positivas?
Bueno, a ver, todo puede servir. Como por ejemplo para las manifestaciones como el 15M fue muy importante, pero como todo también tiene sus inconvenientes. Todos esos chicos que van por la calle mirando al móvil, a la tableta y que no están viendo a las personas que tienen alrededor… eso es un síntoma del individualismo.
Precisamente en el diario de Londres hablas del individualismo de los ingleses en comparación con los españoles y sin embargo, en las entradas de tu blog en el que contabas la experiencia de grabación con Martín Buscaglia en Uruguay hablabas del individualismo de los españoles en comparación con los uruguayos… ¿Nos ha pasado como a los ingleses?
Bueno, España es un país bastante familiar y bastante sociable, somos personas agradables, que nos gusta comunicarnos. Ya depende un poco de la situación política y social que la gente esté más cohesionada o menos, más presionada o menos. Es cierto que en Uruguay se notaba que la gente se une más… los músicos son como una gran familia, es una delicia trabajar con ellos, lo comparten todo y son mucho más humildes. Pero en España también somos en ese aspecto un país bastante latino y tenemos también esas referencias.
¿Qué se siente al haber traspasado la barrera generacional?
Bueno, la música al ser un vehículo cultural es intergeneracional de por sí. Por ejemplo la música de Mozart o un poema de Homero lo seguimos escuchando y leyendo después de los siglos. La música la haces para la gente, para transmitir valores más allá de tu generación y de tu situación actual… yo siempre he ido un poco por libre y siempre he intentado hacer discos para todo el mundo al que le guste la música, aunque a la gente mayor de la época le iba a costar trabajo escuchar el primer disco que saqué, que era más agresivo. En cambio el “Échate un cantecito” era un disco más suave que hoy lo puede escuchar todo el mundo y que quizás ha traspasado esa barrera de la que hablábamos.












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