Isabel Sucunza: “Lo que pensamos es lo que leemos”

La vida es algo que sucede en todas direcciones, en cualquier parte y a cualquiera, por ejemplo, a una dependienta de una tienda de ropa a media jornada. Si esa dependienta además escribe un blog puede estar sucediendo algo, y si se llama Isabel Sucunza entonces Blackie Books publica un libro con sus hazañas que se llama ‘La Tienda y la Vida‘ y que de repente no puedes dejar de leer hasta que te das cuenta de que las lentejas se están agarrando a la olla que hace tres horas dejaste cociendo a fuego lento, otra de esas cosas que te pueden pasar cualquier día de tu vida y que Sucunza colocaría en una constelación de acontecimientos en apariencia anodinos pero que hilados con todo eso que nos construye como personas (lo que leemos, lo que escuchamos y lo que observamos con atención) devienen pequeños hitos cotidianos. Isabel nos asegura que la única conclusión a la que ha llegado después de su periplo como la dependienta que esconde un libro de Proust tras la caja es que no ha alcanzado ninguna conclusión. Por nuestra parte lanzamos una al aire y que sirva como aviso: nunca subestimes a quien encuentres a tu servicio tras el mostrador, puedes acabar siendo el personaje de una novela sobre lo que pasa en la vida entre libro y libro.
SOVIET Magazine: En una escala del 1 al 10 ¿Cuánto de horrible fue para ti trabajar en una tienda (teniendo en cuenta que podías leer)?
Isabel Sucunza: ¡Nada! Si no hubiera podido leer o hacer cualquier otra cosa hubiera sido horrible porque estaba en un centro comercial en unas mañanas de agosto, entraba muy poca gente. En una tienda o tienes gente o quitas el polvo y se acabó el trabajo. ¡Si me oyera mi hermano me mataría!
SM: ¿Te imaginaste alguna vez en esta tesitura?
IS: Ya había hecho antes el trabajo. Trabajé unos meses en una tienda de la casa Ametller, para turistas, de esas que de repente se te llena de japoneses y alucinas, aunque no tenía nada que ver, era el típico trabajo alimenticio. La tienda es un trabajo durísimo, sobre todo si tienes mogollón de gente, físicamente también lo es porque estás nueve horas al día de pie, los sábados trabajas… te pone a prueba la paciencia y el físico. A mí me ha gustado y me parece injusto decir que me lo he pasado muy bien porque en realidad no era un trabajo real; yo estaba ayudando a mi hermano y con él tengo muy buen rollo y además yo tenía otro trabajo, sabía que no iba a estar toda la vida trabajando en esto. Hace pocos años el modelo laboral era buscar un trabajo para toda la vida, a mí eso me parece una esclavitud tremenda. Tienes la obligación de hacerlo bien y estar pendiente de quedar bien frente a los jefes y hacerlo cada vez mejor: o escalas o te frustras.
SM: Al final ese tipo de estabilidad laboral puede ser un arma de doble filo…
IS: Yo en la Guía del Ocio estaba fija y cuando me salió la oportunidad de pasarme al Saló de Lectura de BTV sabía que la tele iba como iba y si se acababa el programa adiós muy buenas, además sólo te avisan con un mes de antelación. ¡Mi madre se llevaba las manos a la cabeza! En realidad si no lo hubiera hecho seguiría metida en la redacción (o no, porque ahora de repente han cambiado las cosas) que está muy bien pero llega un momento que te satura.
SM: ¿La tienda o la editorial?
IS: Es diferente. En una tienda estás de pie, entra y sale gente, vas doblando… en Navona yo estoy en mi despacho con mi ordenador y mi teléfono. No tengo esa idea de estar encarcelada en un sitio y no poder escapar. Lo editorial es más mi mundo. Cuando empecé a estudiar periodismo, me metí ahí porque tenía 17 años, y sin más conocía a gente que se había metido. Yo no tenía la vocación, como la puede tener alguien que desde pequeño quiere ser médico o maestro, por decir algo. A toro pasado, me he dado cuenta de que toda mi vida laboral se ha desarrollado en el mundo de los libros. He llegado a la conclusión de que si me he buscado un poco la vida para dedicarme a los libros es que mi vocación son los libros. En la editorial las historias te las cuentan escritores y están por escrito. En la tienda te las cuenta la gente.
SM: Tú que estás dentro ¿Qué opinas de la burbuja editorial que estamos viviendo en estos días? ¿Pincharán? ¿Son necesarias tantas editoriales en realidad? ¿Hay más libros que lectores?
IS: Hay mucho público para entretenimiento y las editoriales se han pasado a ese campo. Si ven que lo que entretiene a la gente ahora es la novela erótica, las famosas Cincuenta sombras de Grey, se vuelven locos buscando autores que les hagan precisamente eso. Para lo que no hay público es para la literatura de siempre. Ahora algo que no vende se considera que ha muerto y eso no es así, es como decir que la literatura de Poe ha muerto. Poe no tenía donde caerse muerto, no vendía nada, no triunfó y en cambio es Poe. Creo que aquí hay una confusión: ahora triunfar es sinónimo de vender y hacerse rico. Con la literatura dura, que te hace pensar y que exige un esfuerzo por parte del lector no se gana dinero… se gana dinero con la tele y con Cincuenta Sombras de Grey. Y si hay una adaptación al cine pues más dinero todavía. La literatura entendida con un trasfondo filosófico o político no triunfa.
SM: ¿Cómo surgió el tema de que publicases el libro a raíz de tu blog? ¿Te lo propusieron, lo propusiste?
IS: Esto me lo propuso Diana Hernández, la editora de Blackie Books. Ella se había leído el blog por una amiga común que se lo había pasado. Un día coincidimos en un bar y me dijo: “¿tú quieres publicar el blog? Yo le dije que el blog no, el blog es algo que hago al levantarme por la mañana, sentarme al ordenador y aporrear el teclado con cosas que he leído o la ilusión que me ha hecho ver a mis sobrinos. Eso no tiene interés. Después de pensarlo unos días lo único que se me ocurrió fue intentar buscar una coherencia fuera de las ideas sueltas y empezar a trabajar me encontré con que teniendo la idea del libro en la cabeza me agobiaba viva… El trabajo fue más de selección y de redactar cosas nuevas que de edición de lo que ya había. Cuando más o menos estaba cerrado se lo pasé a Javier Pérez Andújar, alguien cercano con quien había trabajado y que me conoce mucho, y a Olga Jornet, que también trabaja en el mundo editorial y de la escritura. Fue muy curioso porque los dos me dijeron que quitara quince páginas que había al final y que puse porque Diana me decía que el libro tenía pocas páginas. Yo tampoco estaba muy convencida de aquel desenlace y al final fui yo la que convencí a Diana. Era sólo un añadido para llenar espacio, no se puede hacer, ya lo he aprendido.
SM: ¿Qué crees que puede resultar más interesante para el público de “La tienda o la vida”?
IS: Depende de la persona. Me sorprende que le esté gustando a gente muy distinta. Tengo amigos que se lo han comprado y se lo han pasado a su madre y les encanta. Para alguien que lee interesado en la literatura, es un libro lleno de referencias. Para alguien que no suele leer, está la parte del dietario, de la experiencia de una dependienta…
SM: Parece más un libro sobre libros, sobre leer, que otra cosa…
IS: Al final lo que pensamos es lo que leemos. Cómo llegamos a las conclusiones es a base de las referencias que tenemos, que nos llegan por la lectura, por la tele, por el cine, por la música, por el arte y por conversaciones con los amigos…
SM: Es sorprendente cómo una idea tan sencilla y mundana como hilar a través de un montón de referencias
literarias el trabajo en una tienda, la percepción sobre tu ex o el señor gordo al que no le cabe el polo pueda resultar tan impactante…
IS: Es que el señor gordo al que no le cabe el polo seguramente también lee. Los ricos también lloran y las dependientas también leemos. Todo el mundo está hecho de inputs. Los libros no son algo que pasa mientras estás leyendo y ya está. Si son buenos te desarrollan el sentido crítico. Ahora de repente todas las señoras de cincuenta años están descubriendo su sexualidad, y eso es porque se está hablando de esto en los libros y sobre todo porque hay un libro sobre esto que está triunfando.
SM: Hace poco, en una charla ofrecida por un editor oímos que “el mundo es una fábrica de dolor íntimo y el escritor está ahí para ayudar a entenderlo”… ¿qué opinión te merece? ¿la tienda o la vida nace de una frustración vital, de algún tipo de dolor mutado en ironía?
IS: ¡Nace de muchas frustraciones vitales! Todo eso de que la literatura o el humor nos salvan de la frustración y nos ayudan a entenderla es el mismo discurso que utilizan los libros de autoayuda. Quizás te pueda servir en un momento determinado… Hay escritores que dicen escribir para superar una frustración y por otro lado luego te dicen que para superar una frustración lo que hay que hacer es leer. ¿En qué quedamos? Para superar una frustración lo que hay que hacer es hacer cosas: leer, escribir o apuntarse a spinning. Hay libros que te pueden llegar a frustrar más todavía… Lo que hay que hacer es no frustrarse.
SM: En el libro hablas bastante de Cataluña y del tema de la cultura catalana ¿Qué opinas de todo el tema de la independencia? ¿Te quedarías aquí si se independiza?
IS: Yo siempre digo medio en broma medio en serio que yo lo tengo fácil porque si la cosa se pone fea me voy a Pamplona. Me da también mucha libertad el hecho de vivir aquí siendo de fuera, hay mucha gente que vive que no quiere mojarse. Yo viví en Pamplona hasta los veintisiete, me vine para aquí y me encontré con algo completamente distinto de lo que había allí. En Euskadi y en Navarra el independentismo estaba directamente criminalizado, igualado al terrorismo. Cuando llegué aquí me sorprendí mucho porque viene siendo prácticamente lo mismo pero con distintos métodos, había mucho más espacio para el diálogo. Con el tiempo he visto que tengo un punto de vista distinto a lo que se habla aquí. Aquí también hay mucho más acceso, sobre todo por el idioma, que se ha conservado mucho mejor que el euskera, y por el cultivo literario en catalán. Para mí era todo nuevo: alucinaba con el independentismo catalán, con los escritores que escribían en catalán desde el exilio y con poder aprender el idioma tan fácilmente. ¿Si llegará Cataluña a ser independente o no? No lo sé, aunque parece que se acelera todo. También es cierto que últimamente hay mucho componente de rebote contra España, pese a que los independentistas de verdad apelan a la historia, y es que en Madrid lo están haciendo muy mal. También hay una idea muy ilusa de lo que será la Cataluña independiente, cuando Mas fue el primero que empezó a recortar y el primero que sacó la poli a la calle y los puso a currar. Que de repente haya este movimiento social y que la gente salga así a la calle y que se hable en los periódicos me alucina y me parece un momento súper interesante, que no peligroso.
SM: Después del trabajo en la tienda ¿Has sacado algo en claro sobre la condición humana?
IS: Sí pero no: no hay una manera correcta de hacer las cosas, cada uno las hace como puede y como le sirve a él. Ya está. ¡Lo único que he sacado en claro es que no he sacado nada en claro!











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